Luego de que en sesión de Cabildo el regidor del PAN, Alejandro Jiménez Vargas, lo señalara por presuntamente sostener una reunión con la delegada de Programas para el Bienestar en el estado, Mayra Chávez, el regidor del Partido del Trabajo, Pedro Matus, salió al paso para aclarar el hecho y rechazar cualquier interpretación política fuera de contexto.
Pedro Matus explicó que la situación ocurrió en un restaurante ubicado en la avenida López Mateos, donde tanto él como la delegada federal coincidieron en el mismo establecimiento, pero sin compartir mesa ni sostener reunión alguna. Precisó que cada uno se encontraba en espacios separados y con actividades distintas.
“Estábamos comiendo ahí, pero ella estaba en un privado y nosotros en otro”, señaló el regidor petista, al detallar que su presencia en el lugar obedecía a una reunión con integrantes de su partido. “Teníamos una reunión con el equipo del Partido del Trabajo, que eran los asesores y asistentes de un servidor, y ella estaba en otro privado, como muchos”, puntualizó.
Matus sostuvo que la versión expuesta por el regidor panista carece de sustento y forma parte de una estrategia de descalificación política. “Nada que ver”, afirmó, al rechazar que exista algún tipo de encuentro político o acuerdo fuera de lo institucional.
En su posicionamiento, el regidor del PT criticó que desde la fracción panista se recurra a este tipo de señalamientos sin una argumentación sólida. “Hace mucha mofa de las actividades que hacemos al no tener una argumentación precisa y real”, expresó, al considerar que este tipo de señalamientos desvían la atención de los problemas de fondo.
Añadió que estas prácticas buscan únicamente generar reflectores mediáticos. “Finalmente nada más es para llamar la atención, porque no hay argumentación de la problemática social que tenemos en México”, sostuvo, al recalcar que ese tipo de señalamientos terminan en “absurdos” y “sandeces”.
El intercambio se dio en medio de un ambiente de tensión política en el Cabildo, donde los señalamientos personales han comenzado a desplazar el debate sobre temas de interés público. La presencia de funcionarios de distintos niveles en espacios públicos ha sido utilizada en ocasiones como argumento político, aun cuando no exista relación directa con decisiones de gobierno.
